A las 04.30 de la
madrugada del domingo aterrizamos en Barajas. Recogemos las “morcillas” sin
problemas ni percances de última hora. Despedimos a Cristina que toma un taxi
para volver a casa. El resto acompañamos a Isabel a la T-4 para que tome un
vuelo hacia Alicante. Cuando nos despedimos de ella ponemos rumbo hacia Las
Rozas; será la última etapa de nuestro viaje.
Sólo queda llegar a
casa y deshacer el equipaje. Viene más lleno; traemos souvenirs y compras
hechas en tierras peruanas. Pero sobre todo viene repleto de recuerdos de todas
las vivencias que hemos experimentado durante las tres últimas semanas. Y esos
recuerdos durarán para siempre.
Y sobre todo,
perdurará el agradecimiento a los compañeros del viaje Perú 2009, sin los
que la aventura no habría sido posible tal y como sucedió.